La FICC se revuelve

Mar, 2003-07-08 00:11

Junio 2003
Inmersa en las contradicciones que implica ser una organización mundial, la Federación Internacional de Cine Clubes celebró su más reciente Asamblea General en el finisterre italiano de Reggio Calabria, a la que asistieron representantes de federaciones de veinticinco países afiliados que, primero en un foro abierto y al día siguiente en una asamblea, discutieron los retos que el organismo tiene por delante.
En la reunión en que se nombraron nuevos funcionarios de la directiva y se confrontaron líneas de acción para los siguientes tres años, también se ratificó la vocación del cine club como espacio crítico y de convivencia comunitaria. La FICC, una organización plural y democrática, designó nuevos responsables para encabezar un proyecto que parte de la diversidad de sus integrantes pero que persigue lo mismo en cada uno de los países, es decir, apoyar a los interesados en realizar actividades de difusión cinematográfica sin fines de lucro. La frase del ratificado vicepresidente italiano Paolo Minuto lo resumió muy bien: “Si nuestra Federación logra que un pequeño cine club en Bangladesh tenga acceso a películas, habremos cumplido nuestra misión; por el contrario, si no somos capaces de algo así, habremos fallado en nuestros objetivos”.

Como en la edición pasada celebrada en octubre, el movimiento internacional de cine clubes tuvo una muestra de lo mucho que se puede y tiene que hacer en el campo publicitario, simultáneamente a las tareas de organización y articulación de los espectadores activos. Las noticias y propuestas de sitios electrónicos dedicados a los cine clubes, fueron puntos naturales de las exposiciones del Foro Abierto y a través del Internet se puede comprobar que en los últimos tres años ha habido un notable incremento en la cantidad y calidad de estos servicios electrónicos. Hoy en día es absurdo pensar al cineclubismo global sin la tecnología y casi cada federación o cada cine club afiliado tiene un sitio dedicado a sus carteleras y la exposición de sus fines. A pesar de esto, las desigualdades económicas también son evidentes. Los recursos materiales y financieros con que cuentan las federaciones y los grupos regionales son desproporcionados. Otras contradicciones quedaron expresadas, sin embargo, Reggio Calabria ratificó su vocación de espacio para el encuentro de los delegados regionales, quienes en sucesivas reuniones avanzaron en los proyectos específicos de sus latitudes. No obstante, las complicaciones que existen a la vista de los grupos regionales más activos, es la burocratización de la FICC que complica más el panorama cuando se piensan acciones que involucran a varios países en conjunto. Pero existe la voluntad de integrar una memoria colectiva y la aprobación para realizar un libro digital que contenga los 56 años de historia de la Federación Internacional de Cine Clubes fue una iniciativa a la que se comprometieron de todas partes del mundo.

América Latina a la deriva
La presencia americana fue raquítica, en comparación con la densidad de europeos e incluso de asiáticos. Las distancias entre los países latinoamericanos complican la integración de un verdadero conjunto regional. Todavía faltan puntos por contactar en las capitales y provincias en las que, seguramente, existen grupos e individuos dedicados a mejorar la cultura local mediante el cine.

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