Palabras para presentar Cartas a México
Jue, 2007-06-28 02:14
Gracias Iván, Eduardo, Itala, Don Pier Augusto, amigos, familia, colegas.
Detrás de este volumen hay tantas historias como para llenar centenas de hojas con anécdotas, chistes y detalles del melodrama que supone la edición de libros y la conclusión de investigaciones en productos útiles y necesarios para alimentar la cultura.
Cuando comenzamos a hacer este proyecto de investigación en el otoño del año 2001, nunca imaginé que tomaría tanto tiempo terminar la primera etapa y lo primero que sentí al entender que su presentación pública era inminente, fue un deseo profundo por mencionar y agradecer a todos los que hoy no están con nosotros compartiendo este agradable recinto coyoacanense, y que -por motivos de salud, como es el caso de Virgilio Tosi y Julio Gracía Espinosa- o por cuestiones de logística familiar -como Arturo Zavattini- no pueden estar hoy aquí, el día en que lanzamos al mar abierto este libro de botellas con cartas para quien sepa leerlas y encontrarles el tesoro a cada una y al conjunto que por numerosas razones, no tiene desperdicio.
Estas epístolas con diversas huellas digitales y el sello del siglo XX, esperaron pacientes en las copias al carbón y en los originales que llegaron a la Via Sant'Angela Merici 40 en Roma y que su destinatario guardó celosamente hasta que la curiosidad las despertó para traerlas a este puerto donde acaba una travesía y comienza el periplo de cada libro en las manos de sus futuros lectores.
Pensé mucho qué decirles esta tarde a los que decidieron cruzar la frontera y acercarse a la galaxia Zavattini. No quise repetir algo que me ha permitido convencer a muchos de que esto merecía llevarse a cabo, sino que pensé en hacer un special feature que les diera otra idea de lo que hicimos para llegar aquí. Como una cinta en la que los protagonistas eran invisibles, aprendí que en el cine no sólo las películas filmadas existen y que al contrario de lo que indican las historias hechas con filmografías, necesitamos abrir más la mirada y considerar la gama de elementos que se conjugan para dar vida al cine. Esa pasión es la que me tocó y en ese río pude lanzarme para darme cuenta que lo esencial es el asombro. Lo que quiero confesarles es que este maratón, me dio la oportunidad de inundarme en todos mis sentidos por un tema que abre a otros tópicos a través de un autor que por mucho, comunica a otras obras y otros autores ya que es un puente ancho y generoso donde caben siempre los aprecios recíprocos entre muchos países a lo largo de medio siglo. La palabra clave es neorrealismo, que a estas alturas es imposible disociarla del apellido Zavattini.
Y así como todos sus protagonistas hoy sólo están aquí en la evocación y en la metafísica, igualmente muchas personas que nos ayudaron a concluir este capítulo están reunidas en ese ámbito de lo simbólico.
Me refiero por supuesto a quienes tendieron las redes de la amistad, la emoción y la solidaridad que alimentó el work in progress previo a su entrada en el horno lento de su edición. Antes de que se acomodaran en las galeras digitales, todas estas letras viajaron de soporte en soporte, hasta reunirse de nuevo en esta colección que nos permitió publicar la intimidad ilustre de estos autores. Recapitulemos, desde las fotocopias que hizo Francesca (que dieron lugar a nuestras copias originales) hasta la formación digital de Karina, estas cartas pasaron por la traducción de Alessandro hasta llegar al diseño gráfico de Paty que revisó pacientemente Juan Jiménez. A medio camino hubo que saber y contar quiénes las escribieron y así nos enteramos de que fue complejo y apasionante lo que tuvo en común este elenco. Discutir cómo, por qué y hacia dónde dio lugar a interminables tertulias y encuentros con distinguidos amigos. Al mismo tiempo, esta reunión en forma del libro es un homenaje a la amistad de todos los que cruzaron el océano en forma de telegrama o epístola llevando un mensaje al otro lado.
Las ausencias hacen parte de este coro donde cada tono tiene su acorde. Lo agudo de Gamboa se hace grave con el caso Siqueiros y lo leve de Pío Caro Baroja se torna profundo con las reflexiones de Velo, que se tomó muy en serio todo lo dicho y hecho al construir el formidable mural de México mío, tristemente inacabada. El papel del guionista como autor de la obra cinematográfica tiene un significado profundo y Zavattini representa a ese gremio quizás como ningún otro. Pero si hubiera que quedarse con un gesto que lo definiera, es compartida la sensación de que su legado va más allá del genio enciclopédico y se condensa en el carisma que alimentó el asociacionismo a través de revistas y cine clubes que le cambiaron el rostro a algunas sociedades durante la segunda posguerra. Hoy el mensaje de paz y concordia sigue siendo vigente y el portal de las Cartas a México puede ser un pretexto para reconocer que el rostro mexicano es siempre mestizo. Alejarnos de él es también una forma para acercarnos. Nada como el camino, para tener la certeza de que lo lejos es también el principio.
Muchas gracias
Gabriel Rodríguez Álvarez





